¿Todos somos violentos, todos somos víctimas?

En nuestra sociedad los índices de violencia e inseguridad han ido aumentando. Las personas no se sienten seguras ni en sus propias casas. Sin embargo, se vende la idea a nivel político o institucional que somos un país seguro.

Si bien la violencia tiene múltiples caras, autores y formas; ninguna de estas deber ser tolerada o percibida como normal. Por lo que quiero definir, para esta publicación, la violencia como el tipo de interacción entre sujetos que se manifiesta en aquellas conductas o situaciones que, de forma deliberada, aprendida o imitada, provocan o amenazan con hacer daño, mal o sometimiento grave (físico, sexual, verbal o psicológico) a un individuo o a un grupo.

Ahora bien, todos los días somos víctimas, sobrevivientes y a la misma vez autores de conductas violentas. La madre que le grita despectivamente a sus hijos, el hombre que golpea a su esposa, la pareja que le es infiel, el niño que destruye un nido, el adulto mayor que acosa a la joven en el parque, el adolescente que obliga o es obligado a tener relaciones sexuales, el jefe que desvalora el trabajo realizado.

Estos son unos pocos ejemplos, comunes y que probablemeviolencia-domesticante se están repitiendo mientras escribo estas líneas o mientras usted las lee.

Desde mi criterio, cualquier situación que violente los derechos, la dignidad o integridad de una persona, debe ser denunciada, intervenida y acompañada de manera oportuna. “Normalizar” el acoso callejero, no hacer nada cuando el vecino o la vecina grita por violencia doméstica, no hacer nada con los niños que son enviados a vender o pedir caridad en la calle y muchos otros actos nos hacen cómplices de una sociedad violenta.

Si bien el gobierno, sectores profesionales o comunales, nos venden la idea de una cultura de paz, no basta con esa campaña. Se requiere un compromiso real social para fortalecer este aspecto.Fearful boy asking to stop, gesturing with his hands

Hago también una reflexión, ¿cuántas veces se ha intervenido en sectores vulnerables? ¿Cuántas intervenciones de grupos psicológicos han llegado a trabajar a zonas marginales o con altos índices de violencia? ¿Cuántas oportunidades reales y ejecutables de crecimiento laboral y mejora de situación socioeconómica se han realizado?

La violencia es un tema tan complejo como la misma humanidad, sin embargo el cambio más grande inicia con una sola persona, con cada uno de nosotros. Empezar a ser conscientes de nuestro comportamiento directo o indirecto que promueve la conducta violenta, o bien que permite que continúe.

La riqueza más grande que tiene la humanidad es el amor y su capacidad de razonar. Así que la próxima vez que veamos alguna de estas conductas, debemos actuar, porque no sabemos el desenlace fatal que podría conllevar el hecho de seguir nuestro camino y no haber hecho nada.

 

ANGEL ESPINOZA MORA
M.SC. PSICOLOGÍA CLÍNICA Y DE LA SALUD | COD. 8174

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s